Elena Fortún (1886-1952)

Novelista madrileña bautizada con el nombre de Encarnación Aragoneses, hija única y con mala salud, durante su infancia fue sobreprotegida por su madre y vivió aislada en una soledad de la que escapaba gracias a su gran imaginación. Tras la muerte de su padre, que la sumió en una difícil situación económica, abandonó el colegio con catorce años, y a los veinte se casó con un primo segundo, militar y escritor, de quien no tardó en distanciarse, pero de quien nunca se divorciaría.