Manuel Iradier y Bulfi (1854-1911)

“Ayer pedía entusiasmo y patriotismo …inútilmente. Hoy, lo he encontrado, pero ya es tarde para mí…Mi salud, mi juventud, quedaron en las fronteras de las vastas soledades desconocidas que se extienden por el corazón del continente misterioso, de esas soledades que yo he querido recorrer. Ayer, estaba dispuesto a sacrificar lo más sagrado. Hoy, también, pero no acepto el suicidio. Si algún consuelo me cabe es que he hecho lo que debía y lo que podía. No arrío la bandera que levanté, la cubro para no mancharla de sangre estéril”. (Manuel Iradier y Bulfy, Vitoria 1887)